Hubo un tiempo cuando los campos, los bosques, y los arroyos… la Tierra y cada vista cotidiana para mí… parecía arropada con una luz celestial. La gloria y la frescura de un sueño.

No es ahora como fue en el pasado. Hacia donde sea que voltee, de noche o de día, las cosas que he visto, ya no puedo verlas.

El pensamiento a mis pies repite la misma pregunta. ¿A dónde huyó el resplandor visionario? ¿Dónde están ahora la gloria y el sueño?

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