Es como si todo esto fuera un juego, pero a mí no me han explicado las reglas. O peor aún, es como si yo tuviese una enfermedad que no me permite seguirlos. Todo lo que puedo hacer es provocar. Me vuelvo detestable. Soy tan detestable como ellos. ¿Ellos? Yo soy peor. Me odio por eso. … Sigue leyendo